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Descubrió que tenía una hija cuando la dieron en adopción y el voleibol los unió.

Pablo Baldo sólo sabía que su hija era una niña, y por algunas pistas, varios años después pudo confirmar su sospecha.

Descubrió que tenía una hija cuando la dieron en adopción y el voleibol los unió.

Descubrió que tenía una hija cuando la dieron en adopción y el voleibol los unió.

Era el año 1989, y Pablo Baldo decidió viajar a la ciudad de Córdoba para crecer en su carrera como jugador de voleibol. Después de unos meses, a finales de los 90, recibió un mensaje que cambió su vida para siempre: supo que en abril de ese año se convirtió en padre, producto de una relación que tuvo con una mujer de Santa Fe. Sin embargo, el bebé había sido dado en adopción. A partir de ese momento, Paco comenzó una búsqueda que duró muchos años y llegó a un final feliz gracias al deporte de sus seres queridos.

Al otro lado de la historia, la bebé, bautizada Julia, comenzó a formar parte de la familia Benet de Santa Fe, y poco a poco se convirtió en jugadora de voleibol. Con el paso de los años, sus virtudes le permitieron jugar en la selección argentina y en la liga femenina en la defensa de la camiseta del Freyre 9 de Julio Olímpico, donde se jugó un partido clave.

Baldo ya era miembro del cuerpo técnico del club de Córdoba en 2007. «Fui yo quien rellenó los archivos de los jugadores, y cuando Julia entró, empecé a mirar todos sus datos y empecé a sospechar. La fecha de nacimiento, el año y el lugar eran todos iguales», dijo Paco en un artículo publicado en el sitio web de Somos Vóley.

Hasta ahora, Paco sólo tenía un puñado de fechas que coincidían y alimentaban la idea de que todo podía ser parte de una coincidencia: ¿Su hija sería como él? ¿También era jugadora de voleibol o no le gustaba nada el deporte? ¿Vivirá cerca o en otro lugar?

El entrenador decidió contarle a la gente de su círculo íntimo sobre esta situación y recibió un comentario que lo dejó sin palabras: «Paco, Julia es adoptada», le dijeron. A partir de ahí se inflamó la ilusión, y varios meses antes de la investigación se confirmó la sospecha.

Finalmente, el gran momento llegó en el verano de 2009, cuando Julia se había mudado a Buenos Aires para seguir tocando en el Club Ciudad. Pablo confirmó que era su hija y comenzó a hablar con su hija a través de alguien cercano a él por MSN.

«Tengo recuerdos muy vívidos del día en que descubrí que Paco era mi padre biológico. Vivía en el CENARD, me sentaba en el pasillo, charlaba en el MSN y una carta rosa me preguntaba si quería saber quién era mi padre biológico. No cuestiono ni critico el método que usó para decirme esto, porque dudo que haya un camino correcto. Simplemente sucedió. Recuerdo haber llorado, reído felizmente y haberlo llamado. Esa fue una muy buena noticia para mí», reveló Julia en una entrevista con la periodista Eugenia Candal.

Y añadió: «Tuve y tengo un padre al que quiero mucho, pero encontrarlo fue un antes y un después en mi vida, ahora tengo dos padres. Con Paco tengo un tipo de amor diferente, un tipo de amor diferente que también es incondicional, pero diferente al final».

Por otra parte, Julia destacó la importancia de la forma en que sus padres adoptivos le explicaron sus orígenes. «Gran parte de la fuerza que tuve para enfrentar esta situación se debe a que me explicaron de niño lo que significa la adopción y que mis padres no eran mis padres biológicos. Recuerdo que mi padre me explicó que no venía del vientre de mi madre sino de mi corazón que aunque es algo que hay que hacer, creo que su trabajo como padres responsables fue muy importante y me ayudó a superarlo de una manera diferente, más abierta y positiva. Sentí que sólo me beneficiaba de ello.

Hoy en día, los dos siguen compartiendo sus pasiones y fortaleciendo el vínculo sanguíneo restaurado por el voleibol. «Tengo mucha confianza con él, nos decimos muchas cosas, a veces demasiado», dijo Julia, que ahora celebra el Día del Padre por duplicado.