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La grieta en la zona euro: La justicia alemana evalúa al BCE y cuestiona la continuidad de su plan de ayuda

El 5 de agosto, el ultimátum de tres meses de la Corte Constitucional Alemana a la agencia para probar que su programa de compra de activos no perjudicaba a los ahorradores expiró

La grieta en la zona euro: La justicia alemana evalúa al BCE y cuestiona la continuidad de su plan de ayuda

La grieta en la zona euro: La justicia alemana evalúa al BCE y cuestiona la continuidad de su plan de ayuda

Con los nervios de un estudiante que espera que la comisión examinadora le dé la nota de su recién celebrado examen oral, el Banco Central Europeo (BCE) cuenta las horas para saber si la justicia alemana aprueba a sus autoridades o las envía en marzo.

es que el miércoles 5 de agosto expiró el plazo de tres meses concedido por el Tribunal Constitucional Federal al organismo para demostrar que su programa de adquisición de activos financieros no perjudica a los ahorradores del país.

El fallo, sin precedentes en la historia de la zona euro, obligó a las autoridades del BCE a entregar documentos para apoyar su posición. Y que negaría a los ojos de los jueces lo que los funcionarios alemanes han criticado durante más de veinte años: que el banco no estaba cumpliendo la función para la que fue establecido.

Se está librando una batalla dentro de la mayor institución financiera del continente, que marca la división cultural entre el norte y el sur de Europa. Mientras los países del Norte exigen que el BCE se dedique a defender el valor de la moneda, los países del Sur piden que se promueva también el crecimiento económico. Y como el criterio de los países mediterráneos ha prevalecido en las últimas décadas, los funcionarios alemanes, holandeses y austríacos no han dejado de criticar esta idea ampliada del papel del organismo.

Fue sólo bajo la presidencia de un italiano como Mario Draghi que el Banco pudo decidir lanzar su más ambicioso y a la vez más controvertido programa de rescate financiero. Si bien para muchos este programa salvó a la zona del euro de la fragmentación durante la crisis de la deuda soberana de 2010, otros creen que desde este punto de vista particular hubo una transferencia de riqueza de los europeos del norte a los del sur, que eran menos productivos y más vulnerables a los subsidios.

Esto es precisamente lo que llevó al fallo del tribunal de Karlsruhe el pasado mes de mayo, que dio al BCE tres meses para demostrar que su programa de «flexibilización cuantitativa» (QE) era beneficioso para todos, incluidos los alemanes.

Y como amenaza de que su caso sería escuchado, los jueces advirtieron que si no estaban satisfechos, obligarían al Bundesbank a vender todos los activos que compró en el marco del programa QE en nombre del BCE.

Este no es un detalle insignificante ya que pondría en peligro todo el plan de ayuda de la zona euro (por valor de 75.000 millones de euros) que la agencia ha estado implementando desde el estallido de la emergencia económica causada por la pandemia del coronavirus. Y aumentaría la prima de riesgo de los países más débiles como Italia y España.

FECHA LÍMITE

Al acercarse esta fecha límite, la Presidenta Christine Lagarde y los demás funcionarios del banco esperan ansiosamente el veredicto de los jueces alemanes, aunque con cierta compostura, sabiendo que cuentan con el apoyo del Bundesbank y del gobierno de la Primera Ministra Angela Merkel.

«El Bundesbank confirmó el lunes pasado que seguirá participando en el programa de recompra del BCE incluso después de que el plazo concedido por el Tribunal Constitucional Federal haya expirado», dijo Lee Hardman, un analista del Grupo Financiero Mitsubishi UFJ.

Según los expertos, la justicia alemana debería estar satisfecha ahora que el Bundestag ha aceptado las explicaciones del BCE. Sin embargo, el fallo del Tribunal Regional Superior de Karlsruhe también podría traer otro tipo de contratiempos.

Bastantes personas advirtieron después del fallo de los jueces alemanes que está en conflicto directo con el fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que había aprobado previamente el programa financiero del banco.

Esto significa que el fallo del tribunal alemán no permitió la intervención de la máxima autoridad judicial de la zona del euro, lo que provocó un conflicto institucional que parece no estar resuelto. Por consiguiente, el BCE espera con impaciencia la aprobación de este examen para resolver lo antes posible cualquier conflicto jurídico en el que no desee verse involucrado.