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Las razones de la subida del dólar a pesar del acuerdo con los acreedores

La disminución del nivel de actividad aumenta el déficit, que se financia con las emisiones. Un cuadrado lleno de pesos empuja la tasa de interés hacia abajo. Hay una constante demanda de dólares y drenaje de reservas. Se están llevando a cabo negociaciones con el FMI y el plan económico.

Las razones de la subida del dólar a pesar del acuerdo con los acreedores

Las razones de la subida del dólar a pesar del acuerdo con los acreedores

El aumento histórico del déficit presupuestario financiado con fondos, que está alcanzando un máximo histórico, hace que las tasas de interés reales sean negativas. Como resultado, el precio del dólar está subiendo, creando una mayor demanda del dólar «solidario».

El BCRA pierde reservas y recibe un golpe en sus activos, mientras que los pasivos de la unidad monetaria aumentan debido a la esterilización de los pesos originalmente emitidos. Así que hay más pesos y menos dólares, por lo que el mercado se ajusta al precio a través de la subida del dólar y la brecha del tipo de cambio.

La subida del tipo de cambio en los últimos días sorprendió incluso al gobierno, ya que muchos funcionarios esperaban que la presión sobre el billete se redujera tras el anuncio de un acuerdo con los acreedores. Sin embargo, el dólar se mantiene en un nivel alto y no hubo señales de disminución de la demanda.  El precio de la moneda líquida no sólo no cayó, sino que ha aumentado en 4 puntos porcentuales desde el anuncio, dejando una brecha del 75% con respecto al precio oficial.

Esto significa que está cerca del anterior máximo del 86% y del máximo del mercado de valores del anterior dólar kirchnerista del 82%. Al mismo tiempo, el 75% significa que estamos casi dos veces más lejos que el 40% de diferencia promedio que se verá en el mercado de valores entre 2011 y 2015. Si comparamos la dinámica de la brecha actual con el ciclo Kirchnerita, podemos ver que los movimientos son más dinámicos y volátiles.

Emisión de dinero récord

Uno de los principales factores que impulsan el dólar es la enorme cantidad de pesos en el mercado. De hecho, la emisión de moneda que estamos experimentando es un récord en la historia argentina.

La falta de fondos debido a la cuarentena está aumentando la presión sobre el BCRA para que gaste dinero y apoye al Ministerio de Finanzas, que no puede recaudar dinero fresco debido al colapso de las operaciones y a la disminución de los ingresos. Hay más pesos en las calles, lo que tiende a crear mayor presión para el trueque.

Los analistas de Grupo SBS señalaron que el déficit presupuestario está totalmente financiado en términos monetarios y que ya está 8 puntos por encima del PIB.

Para la segunda mitad del año, la empresa espera que los ingresos fiscales se restablezcan a medida que la actividad vuelva a la normalidad, mientras que los gastos de emergencia serán algo más persistentes dadas las emergencias de las provincias, las empresas y los sectores vulnerables de la sociedad.

«El impulso seguiría siendo negativo y el año terminaría con un déficit primario del 7% del PIB, aunque al menos la segunda mitad del año se desempeñaría mejor que el segundo trimestre, lo que permitiría aliviar un poco la presión sobre la financiación con las emisiones monetarias. Tan importante como el balance presupuestario de este año es imaginar la dinámica después de la pandemia. El déficit primario podría reducirse a la mitad el próximo año cuando la economía se recupere y la mayoría de los programas de emergencia se cancelen», estimaron.

Nery Persichini, jefe de estrategia de GMA Capital, por su parte, explicó que entre los adelantos transitorios y las transferencias de beneficios, el apoyo al Tesoro ya ha aumentado a 1.520 millones de pesos este año, lo que representa el 8% del PIB en los últimos 12 meses.

Considerando la cantidad total de dinero en circulación, las cuentas corrientes y las cajas de ahorros del sector privado están creciendo más del 100% en general en comparación con el año anterior. La base monetaria aumentó del 67% al 84% interanual en agosto.

Gran parte del peso argentino es absorbido por los pasivos remunerados (Leliq y Pasen), lo que aumenta el stock de deuda del BCRA. Entre los dos instrumentos, suman 2.493 millones de pesos y representan el 78% de las reservas. Si incluimos la base monetaria en el análisis que nos da el total de los pasivos monetarios, la proporción se eleva al 154%, el máximo en 2 años.

Tipo real negativo

Otro factor que habla a favor de la demanda del dólar y por lo tanto del aumento del tipo de cambio es la falta de activos que puedan compensar la inflación actual y la prevista. En otras palabras, estamos en un contexto de tipos de cambio reales negativos, lo que aumenta aún más las presiones sobre los tipos de cambio. La mayor cantidad de pesos está provocando que la liquidez fluya hacia varios activos, lo que lleva a una caída de sus tasas de interés. Además, cuanto mayor es la cantidad de pesos en la economía, más se reducen las tasas de interés, perdiendo así la carrera contra la inflación.

Fernando Marull, economista y director de FMyA, dijo que es imposible desvincular el superávit de pesos de la escasez de dólares, por lo que si se lee de manera pesimista, el superávit de pesos crea una disminución de las tasas de interés que no cubre la expectativa de devaluación e inflación, por lo que termina en una mayor demanda de dólares o una mayor demanda de bienes.

«Hoy en día, cuando hay una horquilla y no se pueden comprar dólares oficiales, este superávit de pesos acaba por presionar la brecha del tipo de cambio. En este caso, el BCRA tendrá que aumentar el tipo de interés de forma abrupta para cubrir las expectativas de devaluación e inflación. El BCRA ya ha subido tres veces el tipo de interés mínimo para los vencimientos fijos que pagan los bancos. Si el tipo de interés sube, fluye de vuelta al «Bola de Leliq». La combinación de la fuerte emisión de pesos y la pérdida de reservas internacionales por parte del BCRA es la dinámica que puede desencadenar una corrida de depósitos», dijo.

Por otra parte, Persichini señaló que la tasa de interés real es actualmente 11% negativa anualmente con una inflación promedio esperada de 3 meses. Según los cálculos del experto, la tasa en pesos (Badlar), medida en dólares, ha tenido un rendimiento negativo de casi el 30% en lo que va de 2020. Este desempeño se une a los rendimientos de 2018 (-31,3%) y 2019 (-17,2%).

«Un inversor que apostó 100 pesos en la moneda local a finales de 2017 ahora sólo tiene 40 pesos después de que el carry trade ha devorado el 60% del valor inicial. La lección es clara: es muy caro invertir sin cobertura de divisas. Por lo tanto, en el escenario actual, en el que existe un doble riesgo (tipo de cambio real negativo en pesos y volatilidad de la diferencia), las alternativas que incluyen la cobertura del tipo de cambio están ganando terreno», dijo.

Pérdida de reservas

La terca demanda de ahorro de dólares, las reservas del BCRA están de nuevo bajo presión, y de hecho el gobierno – para negar la posibilidad de cambiar la cuota de 200 pesos por mes más tarde – lo dejó ir.

Según cifras oficiales, en junio un total de 3,3 millones de personas compraron las 200 pesos por mes, lo que equivale a 618 millones de pesos, mientras que en marzo esta cifra no superó los 37 millones de pesos. La estimación para julio, basada en el aumento de la recaudación del impuesto PAIS, supone que 4 millones de personas habrían comprado moneda extranjera en el mercado oficial.

Desde Econviews, advirtieron que el BCRA continuó perdiendo reservas la semana pasada y a pesar de los controles de cambio más estrictos del pasado junio. El BCRA pudo comprar 1.000 millones de dólares en junio, pero ya ha perdido 1.075 millones de dólares entre julio y agosto.

Sobre este punto Persichini explicó que para mantener la demanda de divisas, Central tuvo que vender 568 millones de pesos en julio y 477 millones de pesos en lo que va de agosto.

«Esta dinámica tuvo un fuerte impacto en las reservas internacionales. Desde el comienzo de la cuarentena hasta ahora, las reservas netas se han reducido en casi 3.000 millones de pesos, y en agosto superaron la marca de los 10.000 millones de pesos», advirtió, añadiendo que las reservas líquidas serían de alrededor de 5.500 millones de pesos.

Marull advirtió que hay una interesante correlación negativa entre las reservas y el dólar liquidado porque cuando el primero cae, el segundo sube. Hay más pesos y menos dólares, por lo que el mercado se está ajustando a un aumento del tipo de cambio implícito sobre el precio.

El FMI y el plan económico

Dada la existencia de una enorme cantidad de pesos con mayores expectativas de inflación y devaluación, la ausencia de un plan económico refuerza el impulso alcista del tipo de cambio. Allí, las negaciones con el FMI serán decisivas.

Aunque el gobierno ha concertado un acuerdo preliminar sobre la deuda pública en virtud de la legislación extranjera, que permitirá una reducción de los vencimientos en el futuro inmediato y una disminución de la carga de los intereses, a falta de un plan de negocios, el mercado no puede generar buenas expectativas positivas, mientras que los inversionistas siguen prestando atención a lo que podría resultar de los desmentidos con el FMI. Los analistas de

Criteria estiman que el acuerdo con el FMI durará al menos por el resto del 2020.

«Dado que el FMI no suele permitir la reestructuración de la deuda o el alivio de capital, el camino más probable es solicitar un nuevo programa de asistencia. Se considerará la devolución de los vencimientos pendientes con los recursos propios del organismo, pero a cambio se espera que Argentina siga un riguroso camino fiscal, monetario y financiero», analizaron.

Las reformas estructurales en las macrodemandas internas pueden ser necesarias para lograr estos objetivos, tanto desde el punto de vista fiscal como del gasto público y social. «Dado este escenario, esperamos que el acuerdo con el FMI requiera largas negociaciones que, a diferencia del acuerdo con los tenedores de bonos, requerirá la elaboración de una clara hoja de ruta y un compromiso de disciplina financiera», dijo Nicolas Max, el Jefe de Gestión de Activos de la empresa.

Cabe recordar que Argentina tendrá que empezar a pagar el crédito de reserva de 44.000 millones de dólares que se inició en 2018 a partir del próximo año.

Según el calendario original, las obligaciones de reembolso corresponden al 1,2% del PIB el año próximo y al 4,1% del PIB en 2022 y 2023, representando este último un costo de 20.000 millones de pesos anuales, lo que es claramente inalcanzable en las condiciones actuales.