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Megaemisión: Dónde refugiarse para mantener seguras las inversiones

Debido a la cuarentena y al freno de la economía, el Tesoro se enfrenta a un creciente déficit fiscal, que se financia con una emisión histórica que generará altos niveles de inflación futura. Cómo cubrirse

La emisión de moneda observada hoy tendrá un impacto negativo en los precios a finales de este año y principios de 2021, especialmente cuando salga de la cuarentena, que ya ha durado más de 100 días.

El hecho de que el gobierno haya extendido la restricción implica una continuidad en el proceso de deterioro económico: menos actividad y, en consecuencia, menos recaudación y más gasto, lo que lleva a un mayor déficit presupuestario financiado con más dinero.

Varios analistas coinciden en que la normalización de la economía llevará a un contexto inflacionario significativo. Los excesos monetarios que se están generando actualmente tendrán un impacto en los precios y el tipo de cambio en los próximos meses.

Con el cierre del mercado internacional de capitales, la disminución de la actividad y de los niveles de recaudación significa que todo el déficit, que está creciendo, será financiado en su totalidad por las emisiones. Este escenario plantea un grave riesgo de que los excesos monetarios sean totalmente absorbidos por los precios o el dólar.

Adrian Yarde Buller, economista jefe del grupo SBS, advirtió que la política monetaria opera con un desfase temporal y al mismo tiempo espera una mayor inflación una vez que la economía vuelva a la normalidad.

«Algunos de estos elementos están actualmente en vigor, pero el margen para mantenerlos a lo largo del tiempo parece muy limitado sin reservas o fuentes de financiación además de la emisión monetaria», analizó.

Por esta razón, consideró que «la normalización de la economía a partir del segundo semestre del año iría acompañada de una aceleración de la inflación».

«El siguiente paso es imaginar el alcance de esta aceleración de la inflación. Esperamos que la inflación se acelere entre el 3,0% y el 3,5% por mes de julio a agosto y luego suba al 5% por mes a partir de septiembre, terminando el año en un 46% por año y alcanzando el 70% dentro de 12 meses», predijo.

Dado este escenario, la recomendación debería estar cubierta por activos que se ajusten a las RCE y proporcionen protección contra los aumentos de precios, con un cierto tipo de interés real a pagar.

Con respecto a este escenario, Francisco Velasco, jefe de investigación del Banco Mariva, coincidió en que todavía prefieren los bonos ajustados por CER sobre el resto, dados los riesgos de aceleración de la inflación.

«Mantenemos nuestra recomendación para el Bono de Descuento de Pesos (DICP) para mantener el riesgo de duración con buena liquidez. En vista del cambio de nuestras expectativas para el futuro, hemos cambiado nuestra recomendación para Boncer 21 a Boncer 24 para reflejar el diferencial de rendimiento real de 375 puntos básicos», dijo Velasco.

Según Nery Persichini, Jefe de Estrategia de GMA Capital, y basándose en los últimos datos, la expansión del gasto público aumentó un 96% en mayo, mientras que los ingresos no superaron el 2,4% y mostraron un déficit anual de 636.099 millones de pesos.

«Esta dinámica de macrovariables supuso un coste para el sector público de 2.074 millones de pesos diarias entre marzo y mayo durante el período de cuarentena. Sin la posibilidad de cobrar más o cancelar deudas, el agujero fiscal no tenía otra opción que ser cubierto por cuestiones monetarias», explicó.

Teniendo en cuenta los adelantos transitorios y las transferencias de beneficios, el promedio de apoyo diario al Tesoro a partir del 20 de marzo fue de 11.263 millones de pesos. «La reciente inyección de pesos para apoyar al Ministerio de Hacienda bate todos los récords. En los últimos 12 meses equivalía al 6,3% del PIB», añadió el estratega de GMA Capital.

La escala del problema

Después de la fecha de inicio del análisis para medir la escala del problema monetario, será posible ver que está en un nivel históricamente alto, malas noticias para los próximos meses, especialmente cuando se levante la cuarentena y la economía vuelva a funcionar, ya que los excesos monetarios ejercerán presión sobre los precios y el dólar si no son absorbidos.

Los analistas del Grupo SBS subrayan que hay datos que reflejan los excesos del mercado monetario.

«La pregunta va mucho más allá de lo que la demanda de dinero puede absorber incluso en circunstancias excepcionales y explica la trayectoria ascendente de las previsiones de inflación. El BCRA ha gastado 1,6 millones de pesos para financiar el Tesoro desde agosto, lo que ha dado lugar a un fuerte aumento de los agregados monetarios. Con datos parciales para junio, una amplia base monetaria, que incluye los pasivos remunerados del banco central, está creciendo en un 75% interanual, mientras que la oferta monetaria privada de M2 está creciendo en un 100% interanual, un récord desde la salida de la hiperinflación a principios de la década de 1990, lo que supone una enorme presión sobre el futuro», advirtieron.

Por otro lado, los analistas de Porfolio Personal Inversiones (PPI) explican que la mayor emisión monetaria no fue absorbida por el BCRA, lo que tiene implicaciones negativas para la dinámica futura de la inflación.

«En lo que va de año se han emitido 1.270 millones de pesos brutas, de las cuales 200.000 millones corresponden a la base monetaria (BM), que tenemos en nuestros bolsillos como billetes y monedas como exigencia de precaución; el resto -unos 1.070 millones de pesos- ha sido absorbido finalmente por Pases y Leliq, de modo que la relación entre la base monetaria y la deuda del BCRA es actualmente casi 1:1. En pocas palabras, hay dos ‘bases’, y con sólo una esperamos que la inflación aumente», estimó el PPI.