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Para Moody’s, el acuerdo con el FMI «es probable» pero llegará en 2021

Gabriel Torres, vicepresidente de Moody's, analizó la situación económica del país. Proyectó que si no se revierte la desconfianza "es imposible estabilizar el dólar a largo plazo" y que debido al bajo nivel de reservas, "el gobierno está en camino de hacer más rígido el bloqueo".

La agencia de evaluación de riesgos Moody’s consideró «probable» un nuevo acuerdo entre el gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI), pero predijo que llegaría «en la primera mitad del próximo año». Esto fue señalado por Gabriel Torres, vicepresidente y oficial de préstamos de Moody’s Investors Service, este jueves cuando asistió al seminario web Inside Latam Argentina 2020 organizado por la oficina local de la compañía.

«Ambas partes tienen incentivos para llegar a un acuerdo», argumentó Torres durante su participación en el primer panel del día, titulado Cuestiones pendientes: La calificación soberana de Argentina después de la reestructuración de la deuda. «Lo que Argentina parece estar buscando es un programa de inversión ampliado. No es tanto que el FMI esté pidiendo reformas, sino que necesita implementarlas para lograr los objetivos que Argentina quiere», agregó.

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Durante su presentación, que fue moderada por Juan Licari, Economista Jefe de Moody’s Analytics, Torres también analizó la situación económica y financiera del país y compartió su visión de la nueva estructura de la deuda pública. Sobre este último punto, recordó que en septiembre Argentina fue calificada por Moody’s de negativa a estable en la categoría CA. «Este es el 20º paso de un posible 21, lo que indica al mercado que a pesar de la reciente reestructuración hay un riesgo de crédito muy alto. Hoy consideramos que esta calificación es estable, creemos que no subirá ni bajará en los próximos 12 a 18 meses».

En este contexto, dijo: «La reestructuración ha permitido a Argentina darse más tiempo. Pero no hay que olvidar que, contrariamente a lo que se suele decir, Argentina suele saldar sus deudas con más deudas. Esto es común en muchos países, pero el acceso a los mercados es crucial. Por lo tanto, sigue siendo cuestionable si el mercado le dará crédito a Argentina a su debido tiempo. Y sobre este punto añadió: «El problema no es el monto de la deuda, porque hay muchos ejemplos de países que tienen más deuda que Argentina, como Brasil. La gran diferencia es que no tiene un mercado local donde pueda financiarse a sí mismo». Para que este mercado local se desarrolle, se necesitaría tiempo, continuidad en las políticas públicas y una población que crea que puede ahorrar en pesos.

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Gabriel Torres también señaló las principales variables de la economía que ocupan la agenda pública y centran la atención del mercado local. En cuanto a la reciente volatilidad del dólar y los mecanismos que el gobierno está utilizando para detener los subaquíes, consideró que «puede estabilizarlo a corto plazo porque tiene mecanismos en marcha», pero señaló que «es imposible estabilizarlo a largo plazo». Y predijo que «mientras no haya confianza, esto hará subir el dólar».

Con respecto al estado del Fondo de Reserva de las Reservas del Banco Central (BCRA), el Vicepresidente y Oficial Superior de Crédito del Servicio de Inversores de Moody’s dijo que «las reservas internacionales siguen disminuyendo y las reservas netas se están acercando a cero», y por lo tanto cree que «el gobierno está en camino de apretar aún más el tipo de cambio». La otra alternativa, dijo, es que «esto puede acelerar un acuerdo con el FMI».

Preguntado sobre el nuevo proyecto del impuesto sobre las grandes fortunas, dijo que no es habitual que Moody’s haga una calificación sobre ciertos impuestos, pero que cree que «si este impuesto aumenta por la falta de confianza, el efecto será negativo».

Otro punto planteado durante el panel fue la rentabilidad de la dolarización de la economía argentina. En este sentido, Torres explicó que hay dos debates, el técnico – si es apropiado o no según los costos y beneficios económicos – y el político. «Aparte del debate técnico, no veo ninguna posibilidad o apoyo para ello por parte de la clase política o la población», dijo, antes de señalar que el principal costo económico sería la pérdida de los instrumentos de flexibilidad.

Torres también se refirió a las señales que el mercado espera en términos de ajuste fiscal. En este contexto, dijo que «el ajuste ya ha comenzado desde el momento en que el gobierno asumió el cargo y decidió cambiar la forma de ajuste de las pensiones». Sobre este punto agregó: «Hoy el gobierno estima que el déficit primario caerá en 3 puntos del PIB entre 2020 y 2021. Parte de esto es natural, ya que se debe a muchos gastos relacionados con la pandemia».

Para concluir, recordó que Argentina terminará este año 2020 en recesión por tercer año consecutivo y que Moody’s estima que «Argentina puede crecer un 2% a largo plazo» pero que «este es un nivel bajo para las necesidades de Argentina».

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Reestructuración corporativa «Amigable»

El segundo panel de la reunión organizada por Moody’s se centró en el análisis del mercado local de la deuda corporativa. Dos meses después del último endurecimiento de la banda cambiaria, que entre otras cosas obligó a unas 30 empresas a reprogramar sus deudas, Moody’s Argentina propuso un espacio para examinar las consecuencias de tales restricciones bajo la premisa «amigable o forzada: la era de la reestructuración corporativa».

Esta mesa redonda contó con la participación de Paula Bujia, Directora de Inversiones de Quinto Inversiones, Alejandro Lew, Director Financiero de YPF, Ignacio Lorenzo, Jefe de Financiamiento de Deuda Global del Banco Santander, y Martina Gallardo Barreyro y Pablo Artusso de Moody’s.

En un diálogo anterior con El Cronista, Artusso recordó que «el impacto inicial de la Comunicación planteó enormes desafíos al sector empresarial local» y que el Reglamento alcanzó a unas «30 empresas con deudas por un total de 1.253 millones de pesos».

«La regulación planteó enormes desafíos ya que es una norma que no tiene precedentes en la historia reciente de Argentina», dijo el vicepresidente adjunto y analista de Moody’s Local Argentina. No obstante, subrayó que «ya se han realizado con éxito varias operaciones de refinanciación» y que ello se debió a «una actitud activa y amistosa por parte de los emisores y una buena acogida por parte de los inversores».

«La buena intención de las empresas de refinanciar amistosamente se reflejó en el hecho de que ofrecieron edulcorantes que oscilaban entre el 1% y el 3% del valor nominal, de modo que los inversores no perdieran ningún valor de capital», explicó. Y continuó explicando las razones que llevaron al éxito de estas reestructuraciones, añadiendo: «Históricamente, el sector corporativo ha rendido rendimientos inferiores a los del Estado. En este sentido, vale la pena recordar que muchas empresas locales tienen la capacidad de generar fondos fuera del país».

Con respecto a las perspectivas futuras de la deuda de las empresas, Artusso predijo: «Las empresas han refinanciado sus pasivos, no están aumentando su deuda. Se harán más líquidos ya en 2019 y 2020, y esperamos una estrategia similar para 2021 como en años anteriores. El 2021 será probablemente un año de transición en el que hay incertidumbre sobre una posible segunda ola de contagio. La buena noticia para 2021 es que las empresas no necesitarán acceder al mercado internacional. Las cantidades que necesitan para refinanciarse pueden canalizarse hacia el mercado local, ya que no son muy grandes, por lo que el año 2021 no parece muy difícil en este sentido. Sin embargo, recordó que «es muy difícil proyectarse en la Argentina» porque «las reglas pueden cambiar cada dos semanas».

Sí, los tiempos de ejecución a partir de 2023 serán más importantes. Para este año, Artusso calculó que las empresas – en conjunto – se enfrentarán a vencimientos de deuda de más de 2500 millones de pesos.