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Fernando Espinoza decretó tres días de luto en La Matanza por la muerte del padre «Bachi».

El intendente destacó que fue "un ejemplo de amor, pasión, dedicación, fe, fortaleza y solidaridad durante toda su vida y que ahora descansa en la paz del Señor".

Fernando Espinoza decretó tres días de luto en La Matanza por la muerte del padre

Fernando Espinoza decretó tres días de luto en La Matanza por la muerte del padre "Bachi".

El intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, ordenó un servicio fúnebre municipal de tres días por la muerte del sacerdote Basilicio Brítez, a quien todos los habitantes de Matanzas llaman «Padre Bachí». Luchó durante dos meses contra el contagio de Covid-19, que había contraído mientras realizaba su apostolado al servicio de los más necesitados en la parroquia de San Roque González y Compañeros Mártires del barrio de Almafuerte, antigua Villa Palito. Bachi era un párroco desde los 10 años en el mismo barrio donde vivía.

«El Cielo de La Matanza llora la pérdida de nuestro amado Padre Bachi, que fue un modelo de amor, pasión, devoción, fe, fortaleza y solidaridad durante toda su vida y que ahora descansa en la paz del Señor. Nuestro querido padre Bachi nos deja el ejemplo de la auténtica caridad cristiana, las cosas que le hicieron amar al prójimo incluso por encima de sí mismo, y la demostración de cómo luchar por la igualdad de oportunidades y la justicia social para todos. Fue un ejemplo de compromiso con los demás en toda La Matanza», dijo el intendente con evidente emoción.

El decreto firmado por Fernando Espinoza destaca: «Con motivo del lamentable fallecimiento de nuestro querido padre Bachi, se proclamará un servicio fúnebre en todo el distrito de La Matanza a partir de hoy y por un período de tres (3) días, permaneciendo las banderas nacional, provincial y municipal en los edificios públicos a media asta por el mismo período. También invitó a todo el personal municipal a participar virtualmente en los servicios ofrecidos en memoria del Padre Bachi, que siempre llevó a cabo su trabajo en estrecha colaboración con la Municipalidad.

«Bachi decidió convertirse en párroco de Villa Palito, donde vivía desde los diez años, después de que su familia fuera expulsada de un pueblo de la capital federal durante la dictadura. Siempre trabajó con un compromiso inagotable por los más débiles, que fue el regalo que Dios le dio. Toda su carrera profesional tuvo lugar en nuestra iglesia. Solía decir que la opción siempre será para los pobres. Por lo tanto, su trabajo y su legado serán eternos», recordó el intendente.

Fernando Espinoza dedicó un mensaje final al que también era su amigo: «Querido Bachi, siempre vivirás en el corazón de tu pueblo, porque los grandes como tú nunca se van, siempre están ahí. Un gran abrazo, querido gordo, hasta pronto y gracias por todo».