Saltar al contenido

Las historias detrás de las muertes por coronavirus

Detrás de cada muerte, hay el dolor de una familia. En esta nota les decimos algunos nombres de los 1011 fallecidos por Covid 19 en nuestro país.

Las historias detrás de las muertes por coronavirus

Las historias detrás de las muertes por coronavirus

Varias historias atraviesan el corazón de los argentinos después de haber superado la cifra de 1.000 muertes causadas por el coronavirus. Las muertes representan más que una serie de números, y son nombres que ya no existen, mezclados con el inconmensurable dolor de 1.000 familias que vivieron de cerca y sufrieron las peores consecuencias del virus. En la crónica, estas líneas sólo se ocuparán de unos pocos de ellos.

El Chaco es, después de la ciudad y la provincia de Buenos Aires, la zona que más ha sufrido el Covid-19 hasta ahora. Una de las víctimas locales fue Ana María Tonzar, una abogada de 63 años que fue infectada por uno de los dos «Paciente Cero» de esta provincia. Ella sufría de artritis reumatoide, lo que la hacía compleja para el cuidado de su salud.

Otra muerte en la provincia fue la de César Cotichelli, quien contrajo la enfermedad después de viajar a varias ciudades del mundo. Fue la segunda persona que murió en nuestra zona. En el área metropolitana de Buenos Aires, s-*99e sufrió la muerte de Silvio Cufré (48 años) y Miguel Ángel Olmedo (64 años), entre muchos otros.

En el primer caso, una enfermera del barrio Sargento Cabral de la ciudad (Alejandro Korn) se infectó y murió después de que su estado se complicara mucho al entrar en contacto con Oscar Montillo, el padre del futbolista argentino que también murió por la pandemia.

El segundo caso se refiere a un hombre de 64 años de la ciudad de Florencio Varela que no fue aprobado por su empresa y contrajo la enfermedad en la Villa 31, por lo que murió poco después. En el mencionado barrio de Retiro, la muerte de Ramona Medina (42 años), una trabajadora social que sufría de diabetes y era adicta a la insulina, una condición preexistente que fue fatal para ella. Ella había pedido soluciones para el barrio.

Pero las historias también se superponen con otras provincias, como Río Negro, con la muerte de Bernardo «Tato» Muñiz, un enfermero de 40 años que había sufrido años antes de tuberculosis pleural y trabajaba en una prisión en Chole Choel, donde había contraído la enfermedad.

Y también ha habido muertes tristes como la de una niña de 7 años llamada Dalma López, que sufría de fibrosis quística pancreática, una enfermedad que afecta a las células que producen moco, sudor y jugos gástricos, lo que determina sus posibilidades de resistencia al Covid-19.