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Tiene 19 años y con el dinero del IFE consiguió un lavado de coches.

EXCLUSIVO de cronica.com.ar. El joven, con la ayuda de su hermano menor, compró una hidrolavadora y una aspiradora con la ayuda económica del Gobierno Nacional. Se instalaron en la acera de su casa en Florencio Varela.

Tiene 19 años y con el dinero del IFE consiguió un lavado de coches.

Tiene 19 años y con el dinero del IFE consiguió un lavado de coches.

Por Ana Breccia @anabreccia

«Mati fue a recoger el IFE, y en conversación con él le sugerimos que lo invirtiera en algo para que el dinero no perdiera valor», dijo Miriam, la abuela del joven, en una entrevista con cronica.com.ar Así que Matías, de 19 años, con la ayuda de su hermano Lautaro, de 16, compró, entre otras cosas, una hidrolavadora y una aspiradora para instalarse en la ciudad de Florencio Varela, Buenos Aires: «Gracias a Dios que no pueden mantener la demanda de automóviles», dijo la mujer.

Matías comenzó su trabajo en un taller mecánico, donde aprendió las bases del trabajo cada día con sus colegas, mientras su hermano menor «Lauti» limpiaba los coches de sus tíos y amigos, que le pagaban económicamente por su impecable servicio. Pero ahora, gracias a los ingresos familiares de emergencia concedidos por el gobierno nacional, pudieron iniciar su pequeño negocio en el vecindario.

«Empezaron el sábado con 12 coches y no pueden mantener la demanda».

«Empezaron el sábado con 12 coches y no pueden atender la demanda», dijo la abuela, y ahora los coches de los vecinos están desfilando para conseguir el servicio de lavandería que ofrecen los dos hermanos, que son muy queridos en el barrio. «Viven con su hermana y su madre que trabaja todo el día», dijo Miriam.

La idea de crear esta empresa «es para ayudar a su madre, porque se mudaron hace un mes», también «es genial para ellos, son niños sanos que son queridos por la gente, les gusta ganar su dinero, aunque mi hija hace todo lo posible para darles lo que necesitan», dijo.

Y añadió: «Creo que es importante que la gente vea que hay una cultura de trabajo. Si quieres, puedes», insistió la abuela con orgullo.