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Con Biden al timón, crece la esperanza de recuperar las exportaciones perdidas durante la era Trump

El gobierno está dispuesto a desbloquear las ventas de biodiésel de alrededor de 1.200 millones de pesos y lograr un cambio climático que ponga al país de nuevo en el mapa regional y desbloquee otros activos.

Con Biden al timón, crece la esperanza de recuperar las exportaciones perdidas durante la era Trump

Con Biden al timón, crece la esperanza de recuperar las exportaciones perdidas durante la era Trump

Después de que se confirmó la victoria de Joe Biden y fue elegido Presidente Electo de los Estados Unidos, los funcionarios del gobierno aflojaron el bozal al que habían sido sometidos para no mostrar su preferencia por el candidato demócrata. El fin del secreto que rodeaba la carrera por la Casa Blanca les hizo detenerse para confirmar un secreto a voces: la expectativa de la restauración de las relaciones políticas y económicas con la administración, de la que se hará cargo a mediados de enero.

La llegada al cargo de Joe Biden, un hombre con amplia experiencia en relaciones internacionales, lleva a los funcionarios aquí en Buenos Aires y a los de Washington a creer que la Argentina podría beneficiarse moderadamente del cambio de dirección política que experimentará la primera economía del mundo, recuperando el terreno perdido durante el mandato de cuatro años del republicano Donald Trump.

La cuestión más concreta que debe reajustarse con el nuevo gobierno es la exportación de biodiésel, una partida importante de la balanza comercial con el mercado de los Estados Unidos, que venía exigiendo un promedio de 1.200 millones de pesos, con picos en 2016 y 2017. Trump, sin embargo, perturbó el comercio entre los dos países al introducir unilateralmente aranceles punitivos a petición de los productores locales, lo que desalentó la demanda local después de que la Argentina supuestamente subvencionara el precio de venta.

Incluso las supuestas buenas relaciones del ex presidente Mauricio Macri sirvieron para resolver el conflicto, que sufrió otro revés el pasado mes de mayo cuando el Ministerio de Comercio del país confirmó el recargo del 146% de los derechos de exportación. Ahora hay «una expectativa moderada» en el Ministerio de Relaciones Exteriores para resolver el conflicto.

Los productores afectados, representados en Carbio, han presentado un recurso ante el Tribunal de Comercio Internacional de Nueva York, en un caso independiente de los procedimientos llevados a cabo por el personal de la embajada.  «Esperamos encontrar un canal de diálogo político con las nuevas autoridades que pueda conducir a un acuerdo sobre el acceso al mercado del biodiesel argentino, como el que hemos alcanzado con la Unión Europea», dijo Víctor Castro, director de la asociación comercial.

Por otro lado, el cambio de gobierno plantea el desafío de justificar la permanencia de Argentina en el Sistema de Preferencias Generalizadas (SGP), mecanismo al que Argentina regresó en 2018 después de perder este estatus en 2012, durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, entonces presidente de los Estados Unidos Barack Obama. En el marco del SGP, cientos de productos, en su mayoría de la economía regional, están exentos de derechos de importación. La embajada en Washington está tomando medidas para asegurar su existencia continua e incluso para ampliar la lista de productos cubiertos, ya que este plan sólo se aplica a los países en desarrollo y de bajos ingresos per cápita.

Tensiones a un lado

Aparte de los casos técnicos, la victoria de Biden es un voto de confianza en el sistema de comercio multilateral que se hizo añicos durante la era Trump y el fin de la lógica bilateral de concesiones mutuas que esta administración había encarnado.

Para Argentina, esto será una ventaja mientras se rompa el estancamiento en el que se encuentra la Organización Mundial del Comercio (OMC) como órgano rector de las transacciones mundiales, y mientras se terminen las discusiones en los foros internacionales para desmantelar las barreras para-arancelarias.

A cambio, el fin de la aplicación unilateral e intempestiva de los aranceles sobre el comercio (la llamada «guerra comercial») eliminaría las tensiones con China y aumentaría las perspectivas de crecimiento de una economía que ha elegido a la Argentina como socio clave en el sector alimentario. Para otras industrias destacadas durante el período de cuatro años de Trump, como el acero y el aluminio, esto también reduciría los riesgos.

«Biden puede dar fuerza a los foros multilaterales, reactivar el mecanismo de solución de controversias que congela a Trump y estabilizar la guerra comercial y tecnológica con China, lo que da más previsibilidad a los precios de la soja», analiza Gustavo Idígoras, miembro del Consejo Argentino de Asuntos Agroindustriales (CAA).

Desde una perspectiva regional, Biden renueva la oportunidad de recuperar el papel del Mercosur en la región y el compromiso de sus socios, que se vieron tentados de hacer concesiones en detrimento del conjunto, como en el caso del Brasil y, en menor medida, del Paraguay y el Uruguay, que abogaron enérgicamente por las importaciones abiertas y los acuerdos diferenciados con otros países o bloques.

Sin embargo, el cambio de humor político en Washington plantea interrogantes sobre el plan de inversión lanzado por la Casa Blanca este año para seducir a sus vecinos hemisféricos. A través de la iniciativa «América crece», la administración Trump se había dirigido a la Secretaría de Asuntos Estratégicos, encabezada por Gustavo Béliz, con una financiación estimada en 1.500 millones de dólares para proyectos de infraestructura y energía, aunque estaba vinculada a la solución amistosa de renegociar la deuda con los acreedores privados y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Si el FMI está involucrado, se desalienta que las relaciones continúen siendo fructíferas bajo el nuevo gobierno y mientras el canal entre el director general de la agencia, la búlgara Kristalina Georgieva, y el Ministro de Economía Martin Guzmán, que era el único funcionario abierto a Biden, permanezca abierto en una entrevista de radio.

En este contexto, el embajador de Argentina en Estados Unidos, Jorge Argüello, dijo a El Cronista que «se espera que este gobierno mantenga las condiciones propicias para entender el problema de la deuda y renegociarlo de manera sostenible que no conspire con la necesidad de crecimiento».