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Deuda de Buenos Aires: los acreedores buscan apresurar a Kicillof para el intercambio de 7148 millones de pesos.

Contrataron un nuevo estudio para acelerar la reestructuración. Señalaron que la provincia está en mora y "carece de un compromiso constructivo". En La Plata, celebran el hecho de que se haya ordenado a los fondos negociar de buena fe.

El comité ad hoc de acreedores de la provincia de Buenos Aires anunció ayer que ha designado al estudio de abogados White & Case LLP y al fondo Ayres Investment Management LLP para que asesoren en la reprogramación de la deuda de 7148 millones de pesos y aceleren las negociaciones, que están estancadas desde hace seis meses.

Los fondos del grupo ad hoc poseen el 49% de la deuda total a canjear e informaron de una «falta de compromiso constructivo» por parte del gobierno dirigido por Axel Kicillof, que ha estado en «mora persistente» durante meses. Anteriormente habían sido asesorados por Mens Sana Advisors y BroadSpan Capital, pero cancelaron el contrato.

Hasta donde sabe El Cronista, los principales acreedores son GoldenTree Asset Management, Western Asset Management Company (WAMCO), Greylock Capital y Prudential. Fidelity y Templeton tendrían una participación minoritaria según fuentes del mercado.

En Buenos Aires celebraron que «después de un mes de intentos infructuosos de ponerse en contacto con el comité de acreedores», los fondos «pudieron tomar decisiones internas que les permitieron iniciar negociaciones de buena fe para encontrar una solución constructiva al problema de la insostenibilidad de la deuda de bonos en virtud de la legislación extranjera».

En la Provincia, aclararon que «es conveniente confirmar la voluntad de modificar la oferta formal ya hecha para maximizar la participación en la reestructuración, siempre con el objetivo de asegurar que la deuda resultante sea sostenible a mediano y largo plazo».

La oferta actual nunca ha sido modificada. El Ministro de Economía de Buenos Aires, Pablo López, propuso un período de gracia de tres años, con una retirada de capital de casi el 7% y un recorte de los tipos de interés del 55%, para obtener un alivio financiero de 5.000 millones de pesos para 2030. La contrapropuesta de los acreedores era conceder un alivio de 3.300 millones de pesos.

Fuentes cercanas a las negociaciones confiaron a este diario que los primeros meses estuvieron bloqueados por las negociaciones sobre la deuda de la nación y que una vez terminada esa fase, el ruido resultante del canje y el aumento del riesgo país dificultaron la operación en Buenos Aires.