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Dos de cada tres pesos gastados en la pandemia fueron para contener la crisis social en lugar de equipar el sistema de salud

Las medidas adoptadas para mitigar la emergencia sanitaria y la crisis económica costarán aproximadamente 1.000 millones de pesos a finales de año. El 65% del gasto no se destinó a fortalecer el sistema de salud, sino a las transferencias a las provincias y a los sectores vulnerables.

Dos de cada tres pesos gastados en la pandemia fueron para contener la crisis social en lugar de equipar el sistema de salud

Dos de cada tres pesos gastados en la pandemia fueron para contener la crisis social en lugar de equipar el sistema de salud

El primer año del gobierno de Alberto Fernández terminará con el gasto de más de mil millones de pesos para frenar la crisis sanitaria y económica provocada por la propagación del nuevo coronavirus (Covid-19), que representa alrededor de cuatro puntos del producto interno bruto (PIB) y casi la mitad del déficit presupuestario acumulado este año, estimado en 2.400 millones de pesos.

En casi diez meses, el Estado gastó casi 962.315 millones de pesos para fortalecer el sistema de salud a nivel nacional, pero principalmente para responder a las necesidades financieras de las provincias y aumentar la asistencia social con transferencias directas a la población más afectada, según las estimaciones de la Oficina Presupuestaria del Congreso (OPC), un órgano autosuficiente que proporciona al Parlamento herramientas analíticas.

El informe de la OPC, al que tuvo acceso este diario, no incluye otros 10.500 millones de pesos otorgados a empresas y gobiernos subnacionales para mantener el transporte público en funcionamiento, 23.783 millones de pesos en subsidios fiscales para PYMES del Fondo Nacional de Desarrollo Productivo (Fondep) y otros 85.000 millones de pesos del Fondo Argentino de Garantías (Fogar) para garantizar préstamos a la industria, ambos de la cartera de Matías Kulfas. En total, la cuenta supera los 1.080 millones de pesos.

Teniendo en cuenta que el resultado económico de la administración pública nacional calculado por la OPC será un déficit de 2.400 millones de pesos, la pandemia de coronavirus, con su gasto estimado de más de mil millones, explica alrededor del 45% del gasto total del ejecutivo. Es decir, el manejo de la crisis sanitaria y económica resultante ha duplicado prácticamente el gasto que el Estado habría realizado si no se hubiera planteado el desafío, representando cuatro puntos del PIB, según la estimación de Ecolatina del valor monetario de la producción de bienes y servicios de demanda final en Argentina a finales de año. Según la OPC, el déficit del año será del 8,5% del producto.

Donde fue la plata

El aislamiento social decretado el 20 de marzo del año pasado fue presentado por el gobierno como la herramienta necesaria para preparar el sistema de salud para satisfacer la demanda de ventiladores y camas de cuidados intensivos en todo el territorio. Sin embargo, la rigidez y el largo encarcelamiento, así como la caída de la demanda debido a varios factores (como la pérdida de empleos y el colapso de los salarios), han llevado al gobierno a gastar más dinero en la contención de los efectos secundarios de la pandemia que en el ataque al propio Covid-19.

De esta montaña de gastos, que en gran parte se apoyó en cuestiones monetarias, dos tercios de los fondos asignados no estaban estrictamente relacionados con el ataque a la enfermedad, que mató a más de 26.000 personas en Argentina e infectó a casi un millón de argentinos, sino que sirvieron para satisfacer la demanda de alimentos, medicinas y productos de limpieza de la población cuyos ingresos se derrumbaron más.

De hecho, el Estado ha proporcionado directa o indirectamente 650.265 millones de pesos a las provincias para ayudar a contener la crisis social. Según el censo elaborado por el Ministerio de Economía y presentado al Senado hace unas semanas por el Jefe de Gabinete Santiago Cafiero, la Casa Rosada ha gastado 51.718 millones de pesos de aportes del Tesoro Nacional (ATN) para aliviar el flujo de dinero de los gobernadores y ha gastado otros 4.140 millones de pesos en la distribución de alimentos y productos de limpieza, de los cuales casi el 90% se destinaron a la provincia de Buenos Aires. Otras sumas similares se gastaron en el aumento del subsidio general por hijos, en bonos para pensionistas y jubilados y en recargas adicionales para las tarjetas de racionamiento de alimentos.

El gasto más importante que se está intentando reducir es el del Ingreso de Emergencia Familiar (IFE), que se paga a través del ANSeS. La subvención de 10.000 pesos, que se ha pagado tres veces desde abril, representó una inversión de 265.000 millones de pesos, es decir, casi una cuarta parte de la inversión total para luchar contra la pandemia. El gobierno está debatiendo actualmente si conceder una cuarta ronda para finales de año o si el universo debe ser dividido para que los más afectados y los desempleados sean pronto estrictamente alcanzados.

El déficit relacionado con la pandemia también se correlaciona con la fuerte disminución de los ingresos del gobierno, principalmente debido a la reducción de los niveles de actividad y su impacto en el impuesto sobre el valor añadido (IVA) como principal mecanismo de recaudación de impuestos. Esto haría que el déficit total del año se acercara a los 9 puntos del producto.

Para drenar tal agujero, el presupuesto de 2021, presentado por el ministro Martín Guzmán, postula que el déficit del próximo año será del 4,5% del PIB, lo que, a pesar de una abrupta disminución respecto de 2020, no deja en paz a los actores económicos que, sin apoyo y sin acceso a los mercados de crédito, han girado la lupa para financiar este gasto.