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La leche, el pan y el exceso de regulaciones en el sistema tributario argentino

Esta semana se descubrió que en el texto del proyecto de ampliación del presupuesto de 2020. Si se aprueba la propuesta, los que no tienen aditivos pasarían de estar exentos a pagar el 10,50% y los demás pasarían del 21% al 10,50%.

La leche, el pan y el exceso de regulaciones en el sistema tributario argentino

La leche, el pan y el exceso de regulaciones en el sistema tributario argentino

Esta semana se descubrió que dos artículos en el texto del proyecto de ampliación del presupuesto de 2020 preveían un cambio en la ley del IVA. Por un lado, se suprimió la exención de la venta de leche líquida o en polvo, leche entera o leche desnatada en polvo sin aditivos a los consumidores finales. Además, se propuso gravar varios tipos de leche incluidos en el Código Alimentario con un tipo reducido del 10,50%. En resumen, si se aprueba la propuesta, los que no tienen aditivos estarían exentos de la tasa del 10,50% y los demás del 21% al 10,50%.

Ya es bien sabido que cada mínimo movimiento en las letras de nuestro sistema de impuestos genera mil nuevas reglas que deben ser adoptadas, y esto es lo que ha sucedido con la leche hoy en día.

El jueves pasado, mediante la Resolución General 4778, la AFIP estableció la forma en que las empresas que venden leche a los consumidores finales pueden reclamar la compensación de parte del IVA pagado por la compra de estos productos. La idea es compensar a las tiendas para que los cambios en los impuestos no afecten el precio de la leche a los consumidores finales. La cadena de distorsiones no empieza ahora, sino que se inició con la introducción del IVA en 1975, que aplicó un tipo general del 13% y otro del 21% para los bienes de lujo, quedando todos los productos alimenticios incluidos en la cesta familiar exentos del IVA, ya que era muy caro para los consumidores finales. Sin embargo, por razones fiscales, la base impositiva se amplió gradualmente para incluir estos productos en la cesta de alimentos básicos.

Dentro de este grupo de alimentos, que está compuesto por 24 productos que son esenciales para la correcta nutrición de las personas, se incluyen, por ejemplo, los siguientes productos al 10,50%: pan, harina de trigo, patatas, boniatos, verduras secas, fruta y carne; que están gravadas al 21%: galletas, arroz, harina de maíz, pasta, azúcar, dulces, huevos, aceite, bebidas sin azúcar ni gas, sal, vinagre, café, té y hierbas. Sólo la leche líquida o en polvo, la leche entera o la leche desnatada en polvo, sin aditivos, vendida a los consumidores finales está exenta de impuestos hasta que se adopte la reforma – si se aplica. Si se gravara con el IVA, ningún producto de la cesta básica estaría exento, lo que estaría lejos del espíritu original del impuesto cuando se introdujo.

En agosto del año pasado, basándose en los resultados de las elecciones y no en la convicción, el gobierno decidió deducir del IVA trece productos de la cesta básica de alimentos, incluida la leche con aditivos (logrado a una tasa del 21%). En ese momento, una de las primeras medidas adoptadas por el actual gobierno fue el enroque del barril, al abolir esta deducción para el reembolso de una cantidad destinada a los sectores de bajos ingresos cuando utilizaban sus tarjetas para comprar.

Algo similar sucedió en 2006 con el pan que estaba exento de IVA. Con el argumento de que los panaderos inscritos en el impuesto podían descargar el crédito fiscal acumulado por la compra de sus insumos, en este caso la harina, para evitar que se transfiriera al precio final, la tributación se inició en el 10,50%. Sin embargo, a pesar de esta medida, no fue posible reducir el precio de este producto. La Ley 26.151 de 2006 cambió el tratamiento del IVA del pan; también redujo la tasa impositiva para la harina de trigo y otros productos producidos en las panaderías. Los nuevos tipos impositivos vigentes desde noviembre de 2006 para la harina de trigo; el pan, las galletas, las facturas de la panadería y/o la pastelería, las galletas y los pasteles elaborados exclusivamente con harina de trigo son del 10,50%.

Lo que dice el proyecto

Debemos recordar que el IVA es un impuesto regresivo, ya que todos (ricos y pobres) pagan la misma tasa. El proyecto de ley contiene dos artículos que proponen cambios en la ley del IVA:

«ARTÍCULO 18 – En el apartado f) del artículo 7 de la Ley del IVA, texto de 1997 y sus modificaciones, suprimir la expresión «leche líquida o leche en polvo, leche entera o leche desnatada en polvo, sin aditivos,». ARTÍCULO 19 – En el apartado a) del párrafo 4 del artículo 28 de la Ley del Impuesto sobre el Valor Añadido, texto de 1997, se añade el siguiente punto «10. Los productos alimenticios lácteos a que se refieren los artículos 558, 559, 559 bis, 559 tris, 560, 560 bis, 560 tris, 562, 564 y 567 de la Ley nacional de alimentos, si el comprador es una de las personas a que se refiere la primera parte del apartado f) del artículo 7 de la presente ley». ARTÍCULO 20 – Las disposiciones de los artículos 18 y 19 se aplicarán a los hechos imponibles que se produzcan a partir del primer día del mes inmediatamente posterior a la publicación de la presente Ley en el Boletín Oficial».

Aparecen disposiciones

Cuando los impuestos causan distorsiones, aparecen varias disposiciones estatales que crean más responsabilidades para los contribuyentes y mayores costos para los consumidores. La AFIP adoptó la Resolución General 4778, que establece el procedimiento para que las empresas soliciten la compensación de los créditos fiscales por la compra de leche. Esta ventaja fue creada por el decreto 418 de abril de este año y tiene como objetivo mantener la estabilidad de los precios de venta de la leche a los consumidores finales hasta el 30 de junio.

Los comercios minoristas (supermercados y almacenes) inscriptos para el IVA deben solicitar la verificación de los recibos de compras ante la AFIP y dar su consentimiento expreso para que esta información sea enviada al Ministerio de Comercio, que determinará el monto a reembolsar.

Requisitos para empresas

a) Tener la Clave Única de Identificación Tributaria (CUIT) con el status «Activo: sin restricciones

b) Tener la condición de responsable registrado para el IVA.

c) Mantener la dirección fiscal al día

d) Tener la dirección fiscal electrónica constituida

e) Registrar como actividad principal declarada cualquiera de las actividades económicas relacionadas con los supermercados, hipermercados y otros puntos de venta al por menor. Para solicitar la verificación de los comprobantes asociados y dar su consentimiento expreso para que la información proporcionada en el marco del régimen sea puesta a disposición de la Secretaría de Comercio Interior, las empresas deberán ingresar al servicio del Sistema Integral de Recuperación del CRS a través de la «página web» de la AFIP, seleccionar la opción «Solicitud de verificación de comprobantes relativos a la contabilización de subsidios, asignaciones especiales y/o fondos de ayuda económica» y completar el formulario 8127. Sólo se puede hacer una solicitud por cada período fiscal del IVA.

La solicitud es analizada y puede contener aprobación, objeciones y rechazos.

Después de 45 años de la Ley del Impuesto al Valor Agregado, que comenzó sin gravar los productos de la canasta básica de alimentos, cada gobierno sucesivo tuvo que ampliar esta ley y hoy en día cubre casi todos los bienes y servicios. Ahora, en un intento por corregir las cosas, se están generando regulaciones fiscales que hacen que la administración de impuestos sea cada vez más compleja para las empresas y los consumidores. Casualmente, el año pasado el Fondo Monetario, con el que estamos a punto de reunirnos, aconsejó, como parte de su lista de recomendaciones habituales, que se redujeran las actuales exenciones del IVA. La leche fue el último alimento exento, ahora hay educación, medicina y salud, que aún mantienen «estoicamente» estos beneficios.