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La sociedad de cuidados intensivos advirtió que están al borde del colapso: «No podemos soportarlo más».

A través de una carta, detallaron la realidad a la que se enfrentan diariamente y advirtieron que sienten que están "perdiendo la batalla".

La sociedad de cuidados intensivos advirtió que están al borde del colapso:

La sociedad de cuidados intensivos advirtió que están al borde del colapso: "No podemos soportarlo más".

Desde el comienzo de la pandemia de coronavirus, Argentina ha registrado 428.239 casos positivos y 8.919 muertes. Ahora, más de 160 días después del inicio de la cuarentena, la Sociedad Argentina de Medicina Intensiva (SATI) ha advertido de la realidad a la que están expuestos diariamente y del peligro de la saturación de las camas.

«Estamos al límite de nuestras fuerzas, agotados para atender a más y más pacientes», expresaron en una dura declaración, advirtiendo también que «los recursos se están agotando».  «Sentimos que estamos perdiendo la batalla», resumieron.

«A diferencia de las camas y los ventiladores, el personal de cuidados intensivos no puede multiplicarse. Ya éramos pocos antes de la pandemia, y hoy estamos al límite de nuestras fuerzas, adelgazados por la enfermedad, agotados por el trabajo continuo e intensivo que cuida de más y más pacientes. Estos problemas están empeorando la calidad de la atención que normalmente proporcionamos», explicaron en la petición.

Por otro lado, señalaron que el equipo de protección personal con el que están «envueltos» para evitar la infección «difícilmente» les permite «respirar, hablar» y comunicarse entre ellos.

«También debemos lamentar las víctimas, el personal infectado y lamentablemente también los muertos, los colegas caídos y los amigos que nos lastimaron, que nos desgarraron tan profundamente», se lamentaban en la carta firmada por la Presidenta del SATI, Dra. Rosa Reina y su Vicepresidente, Guillermo Chiappero

. También advirtieron sobre los bajos salarios y aseguraron que el trabajo no es suficiente para sobrevivir a la crisis económica. «Terminamos un turno en una unidad de cuidados intensivos y salimos de prisa para otro trabajo; tenemos que trabajar en más de un lugar para llegar a fin de mes. Durante horas de trabajo estresante y agotador, a pesar de que somos profesionales altamente calificados y capacitados, ganamos salarios increíblemente bajos que dejan atónitos a quienes escuchan nuestros salarios», revelaron.

«Sentimos que no podemos soportar que nos dejen solos, que nos dejen solos; encerrados en unidades de cuidados intensivos con nuestro equipo de protección personal y con nuestros pacientes sólo animándose unos a otros», dijeron.

Finalmente, advirtieron de la apertura de la cuarentena en algunos distritos y se preguntaron qué pasará mañana con la gente que quiere «divertirse» hoy.

«Vemos más y más gente en las calles que quiere divertirse, gente que exige sus derechos, gente que está bien en este momento. ¿Qué les pasará a ellos y a sus familias mañana? ¡Esperemos que no se conviertan en nuestros pacientes, a los que intentaremos salvar de la muerte con todas nuestras fuerzas! Porque nadie sabe cuando el virus los infectará», enfatizaron.

«Simplemente estamos pidiendo a la sociedad que reflexione y siga tres medidas simples pero importantes recomendadas científicamente: distancia social (mantener más de 1,5 metros de distancia), uso de un protector bucal (cubrirse la nariz y la boca), lavado de manos frecuente (con agua y jabón o alcohol, no empujar, no celebrar, no salir cuando no es necesario», alegaron los médicos, destacando que «no desafíen al virus, porque el virus nos gana».

Por otra parte, en un texto difundido por la parte institucional de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata, asegura que «los médicos, enfermeras, kinesiólogos y todos los miembros del equipo de salud están perdiendo la lucha contra la pandemia».

En una declaración firmada por la Dra. Judith Bernstein, Profesora Adjunta del Departamento de Microbiología y Parasitología, y el Dr. Arnaldo Dubin, Profesor Adjunto del Departamento de Farmacología Aplicada y titular del Departamento de Medicina Intensiva, los profesores advirtieron que «el colapso del sistema de salud es inminente». Los recursos para tratar a los pacientes con coronavirus se están agotando».

Los profesores de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) escribieron este texto para la «sociedad argentina», expresando su «extrema preocupación» por «el dramático contexto de una de las crisis sanitarias más graves de la historia del país».

«La mayoría de los hospitales del país, y en particular las unidades de cuidados intensivos, están muy ocupados», dice la carta, subrayando que muchos trabajadores de la salud, aunque se consideren indispensables, «necesitan más de un trabajo para vivir» y que, a pesar de todos los problemas, siguen trabajando «con un compromiso inquebrantable».

Por todas estas razones, llaman a la sociedad a «reflexionar y adherirse a medidas simples pero importantes que están científicamente comprobadas: distancia social (mantener más de 1,5 metros de distancia), uso de un protector bucal (cubrir nariz y boca), lavado frecuente de manos (con agua y jabón o gel de alcohol), no aglomeraciones, no reuniones».

Miedo a un colapso de los recursos humanos del sistema de salud

En conclusión, afirman en un claro pedido de ayuda: «Nuestra mayor preocupación, sin embargo, son los recursos humanos; la situación en la que se encuentra el personal de salud, que, a diferencia de las camas y los respiradores, no puede ser multiplicada. Especialmente los médicos de cuidados intensivos, que ya eran pocos antes de la pandemia, están ahora al límite de sus fuerzas, adelgazados por la enfermedad, agotados física y mentalmente por el trabajo continuo e intensivo, y cuidan cada vez más pacientes. Física y mentalmente agotados, tienen más probabilidades de cometer errores que los lleven a la enfermedad y a la muerte, como han hecho muchos otros trabajadores de la salud.

«Los trabajadores de la salud no pueden derrotar la pandemia solos. Necesitamos la ayuda de la sociedad en su conjunto», concluye el texto.